Altar de la Paz (Roma, siglo I a. C.)

Altar de la Paz (Roma, siglo I a. C.)

El Altar de la Paz se construyó durante el reinado de Augusto y fue uno de las obras de arte más importantes de la Antigua Roma.

Historia

Palabras clave

Altar de la Paz, augustano, Augustus, Paz de Augusto, Pax, altar, acuerdo de paz, Roma, Római Birodalom, Campo de Marte, edificio, arquitectura, religión, relieve, mármol, friso, Hispania, Galia, senado, procesión, mitología, dioses, arte, antigüedad, historia

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Escenas

El edificio del altar

Ara Pacis Augustae

El altar recibió su nombre de la Pax Augusta, conocida como la paz romana, que fue establecida por el primer emperador romano, Augusto.
La obra de arte fue encargada por el Senado en el año 13 a. C. y se completó en el año 9 a. C. El monumento se construyó en honor al regreso del emperador Augusto de las campañas militares realizadas en Hispania y Galia. Originalmente, el altar dedicado a Pax, la diosa de la paz, se ubicaba en el Campo de Marte, al lado de la Vía Flaminia.

El altar hecho con mármol de Carrara, se alza sobre un podio, rodeado por un muro. Se tallaron relieves delicadamente ejecutados en ambos lados del muro en torno al altar. En el exterior de los muros norte y sur, donde no había entradas, se crearon frisos con una escena de procesión en la que aparece el propio Augusto y los principales miembros de la familia imperial al lado de sacerdotes, magistrados y senadores. Y, además, junto a las entradas se pueden contemplar unas escenas mitológicas.

Los cuatro paneles principales presentan figuras relacionadas con la ciudad de Roma y como decoración tienen en su parte inferior ornamentación vegetal tallada, cuya simetría y regularidad simboliza la armonía de la naturaleza. En el interior, las paredes están decoradas con tallados de bucráneos y guirnaldas llenas de frutas, simbolizando las ofrendas y los sacrificios.

Tras la caída del Imperio romano, el altar creado por los artistas más excepcionales de los tiempos de Augusto quedó sepultado bajo el lodo del río Tíber. No fue hasta el siglo XVI que se descubrieron algunos fragmentos del altar durante la construcción de un palacio.

Los fragmentos de los relieves fueron llevados a distintos lugares del mundo, pero durante el período moderno se encontraron cada vez más de ellos. Y finalmente, en 1938, en el marco de un grandioso proyecto, se excavó el monumento, y tras recuperar sus partes perdidas surgió la oportunidad de realizar la reconstrucción del altar. Hoy en día, el Ara pacis no se encuentra en su locación original, sino que se exhibe en el Museo del Ara Pacis cerca del Mausoleo de Augusto.

El interior

Ara Pacis Augustae

El altar recibió su nombre de la Pax Augusta, conocida como la paz romana, que fue establecida por el primer emperador romano, Augusto.
La obra de arte fue encargada por el Senado en el año 13 a. C. y se completó en el año 9 a. C. El monumento se construyó en honor al regreso del emperador Augusto de las campañas militares realizadas en Hispania y Galia. Originalmente, el altar dedicado a Pax, la diosa de la paz, se ubicaba en el Campo de Marte, al lado de la Vía Flaminia.

El altar hecho con mármol de Carrara, se alza sobre un podio, rodeado por un muro. Se tallaron relieves delicadamente ejecutados en ambos lados del muro en torno al altar. En el exterior de los muros norte y sur, donde no había entradas, se crearon frisos con una escena de procesión en la que aparece el propio Augusto y los principales miembros de la familia imperial al lado de sacerdotes, magistrados y senadores. Y, además, junto a las entradas se pueden contemplar unas escenas mitológicas.

Los cuatro paneles principales presentan figuras relacionadas con la ciudad de Roma y como decoración tienen en su parte inferior ornamentación vegetal tallada, cuya simetría y regularidad simboliza la armonía de la naturaleza. En el interior, las paredes están decoradas con tallados de bucráneos y guirnaldas llenas de frutas, simbolizando las ofrendas y los sacrificios.

Tras la caída del Imperio romano, el altar creado por los artistas más excepcionales de los tiempos de Augusto quedó sepultado bajo el lodo del río Tíber. No fue hasta el siglo XVI que se descubrieron algunos fragmentos del altar durante la construcción de un palacio.

Los fragmentos de los relieves fueron llevados a distintos lugares del mundo, pero durante el período moderno se encontraron cada vez más de ellos. Y finalmente, en 1938, en el marco de un grandioso proyecto, se excavó el monumento, y tras recuperar sus partes perdidas surgió la oportunidad de realizar la reconstrucción del altar. Hoy en día, el Ara pacis no se encuentra en su locación original, sino que se exhibe en el Museo del Ara Pacis cerca del Mausoleo de Augusto.

Vista superior

Ara Pacis Augustae

El altar recibió su nombre de la Pax Augusta, conocida como la paz romana, que fue establecida por el primer emperador romano, Augusto.
La obra de arte fue encargada por el Senado en el año 13 a. C. y se completó en el año 9 a. C. El monumento se construyó en honor al regreso del emperador Augusto de las campañas militares realizadas en Hispania y Galia. Originalmente, el altar dedicado a Pax, la diosa de la paz, se ubicaba en el Campo de Marte, al lado de la Vía Flaminia.

El altar hecho con mármol de Carrara, se alza sobre un podio, rodeado por un muro. Se tallaron relieves delicadamente ejecutados en ambos lados del muro en torno al altar. En el exterior de los muros norte y sur, donde no había entradas, se crearon frisos con una escena de procesión en la que aparece el propio Augusto y los principales miembros de la familia imperial al lado de sacerdotes, magistrados y senadores. Y, además, junto a las entradas se pueden contemplar unas escenas mitológicas.

Los cuatro paneles principales presentan figuras relacionadas con la ciudad de Roma y como decoración tienen en su parte inferior ornamentación vegetal tallada, cuya simetría y regularidad simboliza la armonía de la naturaleza. En el interior, las paredes están decoradas con tallados de bucráneos y guirnaldas llenas de frutas, simbolizando las ofrendas y los sacrificios.

Tras la caída del Imperio romano, el altar creado por los artistas más excepcionales de los tiempos de Augusto quedó sepultado bajo el lodo del río Tíber. No fue hasta el siglo XVI que se descubrieron algunos fragmentos del altar durante la construcción de un palacio.

Los fragmentos de los relieves fueron llevados a distintos lugares del mundo, pero durante el período moderno se encontraron cada vez más de ellos. Y finalmente, en 1938, en el marco de un grandioso proyecto, se excavó el monumento, y tras recuperar sus partes perdidas surgió la oportunidad de realizar la reconstrucción del altar. Hoy en día, el Ara pacis no se encuentra en su locación original, sino que se exhibe en el Museo del Ara Pacis cerca del Mausoleo de Augusto.

Narración

Ara Pacis Augustae

El altar recibió su nombre de la Pax Augusta, conocida como la paz romana, que fue establecida por el primer emperador romano, Augusto.
La obra de arte fue encargada por el Senado en el año 13 a. C. y se completó en el año 9 a. C. El monumento se construyó en honor al regreso del emperador Augusto de las campañas militares realizadas en Hispania y Galia. Originalmente, el altar dedicado a Pax, la diosa de la paz, se ubicaba en el Campo de Marte, al lado de la Vía Flaminia.

El altar hecho con mármol de Carrara, se alza sobre un podio, rodeado por un muro. Se tallaron relieves delicadamente ejecutados en ambos lados del muro en torno al altar. En el exterior de los muros norte y sur, donde no había entradas, se crearon frisos con una escena de procesión en la que aparece el propio Augusto y los principales miembros de la familia imperial al lado de sacerdotes, magistrados y senadores. Y, además, junto a las entradas se pueden contemplar unas escenas mitológicas.

Los cuatro paneles principales presentan figuras relacionadas con la ciudad de Roma y como decoración tienen en su parte inferior ornamentación vegetal tallada, cuya simetría y regularidad simboliza la armonía de la naturaleza. En el interior, las paredes están decoradas con tallados de bucráneos y guirnaldas llenas de frutas, simbolizando las ofrendas y los sacrificios.

Tras la caída del Imperio romano, el altar creado por los artistas más excepcionales de los tiempos de Augusto quedó sepultado bajo el lodo del río Tíber. No fue hasta el siglo XVI que se descubrieron algunos fragmentos del altar durante la construcción de un palacio.

Los fragmentos de los relieves fueron llevados a distintos lugares del mundo, pero durante el período moderno se encontraron cada vez más de ellos. Y finalmente, en 1938, en el marco de un grandioso proyecto, se excavó el monumento, y tras recuperar sus partes perdidas surgió la oportunidad de realizar la reconstrucción del altar. Hoy en día, el Ara pacis no se encuentra en su locación original, sino que se exhibe en el Museo del Ara Pacis cerca del Mausoleo de Augusto.

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