Actividad volcánica

Actividad volcánica

La animación muestra los diferentes tipos de erupciones volcánicas.

Geografía

Palabras clave

volcán, actividad magmática, erupción volcánica, volcanes, actividad volcánica, magma, actividad post-volcánica, cámara de magma, tectónica de placas, terremoto, lava, formación de montañas, Vesubio, naturaleza, geografía, placa tectónica, corteza terrestre, desastre

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Volcanes y la tectónica de placas

La actividad volcánica es un proceso de movimiento en el cual el magma sale de la corteza terrestre a la superficie. La ubicación de los volcanes no es casual, se forman en largas cadenas, que representan los límites de las placas tectónicas. La actividad volcánica tiene un papel importante en la formación de las montañas.
El magma es la roca fundida bajo la superficie de la Tierra. Cuando llega a la superficie, se le denomina lava, y el volcán se forma en el lugar donde la lava alcanza la superficie.
Según el tipo de erupción, los volcanes pueden ser de erupción explosiva, efusiva y mixta.

Las erupciones explosivas son características de los volcanes de cono de escoria. Este tipo de erupción se acompaña de vapor y gases que llegan a la superficie a través del cráter con explosiones masivas, y resulta en una columna de erupción alta y un flujo piroclástico. El viento puede extender esta nube de ceniza sobre un área grande. El flujo piroclástico baja por el cono volcánico a una gran velocidad.
Esta es la erupción volcánica más devastadora.
Krakatoa, Monte Santa Helena y Monte Pelée son los ejemplos más conocidos donde se produce este tipo de erupción.

Las erupciones efusivas son características de los volcanes en escudo. Este tipo de erupción no se acompaña de explosiones o un flujo piroclástico, sólo la lava líquida llega a la superficie. Cuando la lava se solidifica, se crea un cono volcánico.
Algunos ejemplos de esta erupción son los volcanes Mauna Kea y Mauna Loa, los dos en el archipiélago de Hawái.

Las erupciones mixtas son características de estratovolcanes. Este tipo de erupción se acompaña de explosiones y flujos de lava. El cono volcánico consiste en capas de tefra y lava solidificada, de ahí viene el nombre de los estratovolcanes. Los más conocidos ejemplos de los estratovolcanes son el Estrómboli, el Etna y el Cotopaxi.

Después de las erupciones volcánicas, se pueden observar actividades post-volcánicas, que son emisiones de vapor de agua y gases de las fumarolas, que contienen sustancias químicas.

La solfatara es un tipo de fumarola; es una abertura en la corteza terrestre que emite gases sulfurosos.

La mofeta es otro tipo de fumarola, es una emisión de dióxido de carbono. Se llama mofeta seca si emite dióxido de carbono, y mofeta húmeda si emite agua carbonatada.

El géiser es una fuente que emite agua caliente de forma periódica. Esto sucede porque el agua se filtra y se acumula en pequeños huecos debajo de la tierra y luego empieza a hervir debido al calor del magma, y, finalmente, entra en erupción.

Las actividades volcánicas en las zonas de barro se acompañan de “volcanes de lodo”, donde los gases se liberan por el lodo líquido en forma de burbujas.

Las erupciones volcánicas más devastadoras esparcen grandes cantidades de tefra. Durante la erupción del volcán Krakatoa en el año 1883, 18 kilómetros cúbicos de tefra se dispersaron, mientras que durante la erupción del Monte Tambora en 1815, una de las erupciones más grandes de la historia, 80 kilómetros cúbicos de tefra se extendieron sobre una gran área. Estas grandes erupciones ejercen efectos globales en la atmósfera, el clima y la fauna de la Tierra.

Erupciones volcánicas más grandes

La actividad volcánica es un proceso de movimiento en el cual el magma sale de la corteza terrestre a la superficie. La ubicación de los volcanes no es casual, se forman en largas cadenas, que representan los límites de las placas tectónicas. La actividad volcánica tiene un papel importante en la formación de las montañas.
El magma es la roca fundida bajo la superficie de la Tierra. Cuando llega a la superficie, se le denomina lava, y el volcán se forma en el lugar donde la lava alcanza la superficie.
Según el tipo de erupción, los volcanes pueden ser de erupción explosiva, efusiva y mixta.

Las erupciones explosivas son características de los volcanes de cono de escoria. Este tipo de erupción se acompaña de vapor y gases que llegan a la superficie a través del cráter con explosiones masivas, y resulta en una columna de erupción alta y un flujo piroclástico. El viento puede extender esta nube de ceniza sobre un área grande. El flujo piroclástico baja por el cono volcánico a una gran velocidad.
Esta es la erupción volcánica más devastadora.
Krakatoa, Monte Santa Helena y Monte Pelée son los ejemplos más conocidos donde se produce este tipo de erupción.

Las erupciones efusivas son características de los volcanes en escudo. Este tipo de erupción no se acompaña de explosiones o un flujo piroclástico, sólo la lava líquida llega a la superficie. Cuando la lava se solidifica, se crea un cono volcánico.
Algunos ejemplos de esta erupción son los volcanes Mauna Kea y Mauna Loa, los dos en el archipiélago de Hawái.

Las erupciones mixtas son características de estratovolcanes. Este tipo de erupción se acompaña de explosiones y flujos de lava. El cono volcánico consiste en capas de tefra y lava solidificada, de ahí viene el nombre de los estratovolcanes. Los más conocidos ejemplos de los estratovolcanes son el Estrómboli, el Etna y el Cotopaxi.

Después de las erupciones volcánicas, se pueden observar actividades post-volcánicas, que son emisiones de vapor de agua y gases de las fumarolas, que contienen sustancias químicas.

La solfatara es un tipo de fumarola; es una abertura en la corteza terrestre que emite gases sulfurosos.

La mofeta es otro tipo de fumarola, es una emisión de dióxido de carbono. Se llama mofeta seca si emite dióxido de carbono, y mofeta húmeda si emite agua carbonatada.

El géiser es una fuente que emite agua caliente de forma periódica. Esto sucede porque el agua se filtra y se acumula en pequeños huecos debajo de la tierra y luego empieza a hervir debido al calor del magma, y, finalmente, entra en erupción.

Las actividades volcánicas en las zonas de barro se acompañan de “volcanes de lodo”, donde los gases se liberan por el lodo líquido en forma de burbujas.

Las erupciones volcánicas más devastadoras esparcen grandes cantidades de tefra. Durante la erupción del volcán Krakatoa en el año 1883, 18 kilómetros cúbicos de tefra se dispersaron, mientras que durante la erupción del Monte Tambora en 1815, una de las erupciones más grandes de la historia, 80 kilómetros cúbicos de tefra se extendieron sobre una gran área. Estas grandes erupciones ejercen efectos globales en la atmósfera, el clima y la fauna de la Tierra.

Erupción explosiva

La actividad volcánica es un proceso de movimiento en el cual el magma sale de la corteza terrestre a la superficie. La ubicación de los volcanes no es casual, se forman en largas cadenas, que representan los límites de las placas tectónicas. La actividad volcánica tiene un papel importante en la formación de las montañas.
El magma es la roca fundida bajo la superficie de la Tierra. Cuando llega a la superficie, se le denomina lava, y el volcán se forma en el lugar donde la lava alcanza la superficie.
Según el tipo de erupción, los volcanes pueden ser de erupción explosiva, efusiva y mixta.

Las erupciones explosivas son características de los volcanes de cono de escoria. Este tipo de erupción se acompaña de vapor y gases que llegan a la superficie a través del cráter con explosiones masivas, y resulta en una columna de erupción alta y un flujo piroclástico. El viento puede extender esta nube de ceniza sobre un área grande. El flujo piroclástico baja por el cono volcánico a una gran velocidad.
Esta es la erupción volcánica más devastadora.
Krakatoa, Monte Santa Helena y Monte Pelée son los ejemplos más conocidos donde se produce este tipo de erupción.

Las erupciones efusivas son características de los volcanes en escudo. Este tipo de erupción no se acompaña de explosiones o un flujo piroclástico, sólo la lava líquida llega a la superficie. Cuando la lava se solidifica, se crea un cono volcánico.
Algunos ejemplos de esta erupción son los volcanes Mauna Kea y Mauna Loa, los dos en el archipiélago de Hawái.

Las erupciones mixtas son características de estratovolcanes. Este tipo de erupción se acompaña de explosiones y flujos de lava. El cono volcánico consiste en capas de tefra y lava solidificada, de ahí viene el nombre de los estratovolcanes. Los más conocidos ejemplos de los estratovolcanes son el Estrómboli, el Etna y el Cotopaxi.

Después de las erupciones volcánicas, se pueden observar actividades post-volcánicas, que son emisiones de vapor de agua y gases de las fumarolas, que contienen sustancias químicas.

La solfatara es un tipo de fumarola; es una abertura en la corteza terrestre que emite gases sulfurosos.

La mofeta es otro tipo de fumarola, es una emisión de dióxido de carbono. Se llama mofeta seca si emite dióxido de carbono, y mofeta húmeda si emite agua carbonatada.

El géiser es una fuente que emite agua caliente de forma periódica. Esto sucede porque el agua se filtra y se acumula en pequeños huecos debajo de la tierra y luego empieza a hervir debido al calor del magma, y, finalmente, entra en erupción.

Las actividades volcánicas en las zonas de barro se acompañan de “volcanes de lodo”, donde los gases se liberan por el lodo líquido en forma de burbujas.

Las erupciones volcánicas más devastadoras esparcen grandes cantidades de tefra. Durante la erupción del volcán Krakatoa en el año 1883, 18 kilómetros cúbicos de tefra se dispersaron, mientras que durante la erupción del Monte Tambora en 1815, una de las erupciones más grandes de la historia, 80 kilómetros cúbicos de tefra se extendieron sobre una gran área. Estas grandes erupciones ejercen efectos globales en la atmósfera, el clima y la fauna de la Tierra.

Erupción efusiva

La actividad volcánica es un proceso de movimiento en el cual el magma sale de la corteza terrestre a la superficie. La ubicación de los volcanes no es casual, se forman en largas cadenas, que representan los límites de las placas tectónicas. La actividad volcánica tiene un papel importante en la formación de las montañas.
El magma es la roca fundida bajo la superficie de la Tierra. Cuando llega a la superficie, se le denomina lava, y el volcán se forma en el lugar donde la lava alcanza la superficie.
Según el tipo de erupción, los volcanes pueden ser de erupción explosiva, efusiva y mixta.

Las erupciones explosivas son características de los volcanes de cono de escoria. Este tipo de erupción se acompaña de vapor y gases que llegan a la superficie a través del cráter con explosiones masivas, y resulta en una columna de erupción alta y un flujo piroclástico. El viento puede extender esta nube de ceniza sobre un área grande. El flujo piroclástico baja por el cono volcánico a una gran velocidad.
Esta es la erupción volcánica más devastadora.
Krakatoa, Monte Santa Helena y Monte Pelée son los ejemplos más conocidos donde se produce este tipo de erupción.

Las erupciones efusivas son características de los volcanes en escudo. Este tipo de erupción no se acompaña de explosiones o un flujo piroclástico, sólo la lava líquida llega a la superficie. Cuando la lava se solidifica, se crea un cono volcánico.
Algunos ejemplos de esta erupción son los volcanes Mauna Kea y Mauna Loa, los dos en el archipiélago de Hawái.

Las erupciones mixtas son características de estratovolcanes. Este tipo de erupción se acompaña de explosiones y flujos de lava. El cono volcánico consiste en capas de tefra y lava solidificada, de ahí viene el nombre de los estratovolcanes. Los más conocidos ejemplos de los estratovolcanes son el Estrómboli, el Etna y el Cotopaxi.

Después de las erupciones volcánicas, se pueden observar actividades post-volcánicas, que son emisiones de vapor de agua y gases de las fumarolas, que contienen sustancias químicas.

La solfatara es un tipo de fumarola; es una abertura en la corteza terrestre que emite gases sulfurosos.

La mofeta es otro tipo de fumarola, es una emisión de dióxido de carbono. Se llama mofeta seca si emite dióxido de carbono, y mofeta húmeda si emite agua carbonatada.

El géiser es una fuente que emite agua caliente de forma periódica. Esto sucede porque el agua se filtra y se acumula en pequeños huecos debajo de la tierra y luego empieza a hervir debido al calor del magma, y, finalmente, entra en erupción.

Las actividades volcánicas en las zonas de barro se acompañan de “volcanes de lodo”, donde los gases se liberan por el lodo líquido en forma de burbujas.

Las erupciones volcánicas más devastadoras esparcen grandes cantidades de tefra. Durante la erupción del volcán Krakatoa en el año 1883, 18 kilómetros cúbicos de tefra se dispersaron, mientras que durante la erupción del Monte Tambora en 1815, una de las erupciones más grandes de la historia, 80 kilómetros cúbicos de tefra se extendieron sobre una gran área. Estas grandes erupciones ejercen efectos globales en la atmósfera, el clima y la fauna de la Tierra.

Erupción mixta

La actividad volcánica es un proceso de movimiento en el cual el magma sale de la corteza terrestre a la superficie. La ubicación de los volcanes no es casual, se forman en largas cadenas, que representan los límites de las placas tectónicas. La actividad volcánica tiene un papel importante en la formación de las montañas.
El magma es la roca fundida bajo la superficie de la Tierra. Cuando llega a la superficie, se le denomina lava, y el volcán se forma en el lugar donde la lava alcanza la superficie.
Según el tipo de erupción, los volcanes pueden ser de erupción explosiva, efusiva y mixta.

Las erupciones explosivas son características de los volcanes de cono de escoria. Este tipo de erupción se acompaña de vapor y gases que llegan a la superficie a través del cráter con explosiones masivas, y resulta en una columna de erupción alta y un flujo piroclástico. El viento puede extender esta nube de ceniza sobre un área grande. El flujo piroclástico baja por el cono volcánico a una gran velocidad.
Esta es la erupción volcánica más devastadora.
Krakatoa, Monte Santa Helena y Monte Pelée son los ejemplos más conocidos donde se produce este tipo de erupción.

Las erupciones efusivas son características de los volcanes en escudo. Este tipo de erupción no se acompaña de explosiones o un flujo piroclástico, sólo la lava líquida llega a la superficie. Cuando la lava se solidifica, se crea un cono volcánico.
Algunos ejemplos de esta erupción son los volcanes Mauna Kea y Mauna Loa, los dos en el archipiélago de Hawái.

Las erupciones mixtas son características de estratovolcanes. Este tipo de erupción se acompaña de explosiones y flujos de lava. El cono volcánico consiste en capas de tefra y lava solidificada, de ahí viene el nombre de los estratovolcanes. Los más conocidos ejemplos de los estratovolcanes son el Estrómboli, el Etna y el Cotopaxi.

Después de las erupciones volcánicas, se pueden observar actividades post-volcánicas, que son emisiones de vapor de agua y gases de las fumarolas, que contienen sustancias químicas.

La solfatara es un tipo de fumarola; es una abertura en la corteza terrestre que emite gases sulfurosos.

La mofeta es otro tipo de fumarola, es una emisión de dióxido de carbono. Se llama mofeta seca si emite dióxido de carbono, y mofeta húmeda si emite agua carbonatada.

El géiser es una fuente que emite agua caliente de forma periódica. Esto sucede porque el agua se filtra y se acumula en pequeños huecos debajo de la tierra y luego empieza a hervir debido al calor del magma, y, finalmente, entra en erupción.

Las actividades volcánicas en las zonas de barro se acompañan de “volcanes de lodo”, donde los gases se liberan por el lodo líquido en forma de burbujas.

Las erupciones volcánicas más devastadoras esparcen grandes cantidades de tefra. Durante la erupción del volcán Krakatoa en el año 1883, 18 kilómetros cúbicos de tefra se dispersaron, mientras que durante la erupción del Monte Tambora en 1815, una de las erupciones más grandes de la historia, 80 kilómetros cúbicos de tefra se extendieron sobre una gran área. Estas grandes erupciones ejercen efectos globales en la atmósfera, el clima y la fauna de la Tierra.

Actividad post-volcánica

La actividad volcánica es un proceso de movimiento en el cual el magma sale de la corteza terrestre a la superficie. La ubicación de los volcanes no es casual, se forman en largas cadenas, que representan los límites de las placas tectónicas. La actividad volcánica tiene un papel importante en la formación de las montañas.
El magma es la roca fundida bajo la superficie de la Tierra. Cuando llega a la superficie, se le denomina lava, y el volcán se forma en el lugar donde la lava alcanza la superficie.
Según el tipo de erupción, los volcanes pueden ser de erupción explosiva, efusiva y mixta.

Las erupciones explosivas son características de los volcanes de cono de escoria. Este tipo de erupción se acompaña de vapor y gases que llegan a la superficie a través del cráter con explosiones masivas, y resulta en una columna de erupción alta y un flujo piroclástico. El viento puede extender esta nube de ceniza sobre un área grande. El flujo piroclástico baja por el cono volcánico a una gran velocidad.
Esta es la erupción volcánica más devastadora.
Krakatoa, Monte Santa Helena y Monte Pelée son los ejemplos más conocidos donde se produce este tipo de erupción.

Las erupciones efusivas son características de los volcanes en escudo. Este tipo de erupción no se acompaña de explosiones o un flujo piroclástico, sólo la lava líquida llega a la superficie. Cuando la lava se solidifica, se crea un cono volcánico.
Algunos ejemplos de esta erupción son los volcanes Mauna Kea y Mauna Loa, los dos en el archipiélago de Hawái.

Las erupciones mixtas son características de estratovolcanes. Este tipo de erupción se acompaña de explosiones y flujos de lava. El cono volcánico consiste en capas de tefra y lava solidificada, de ahí viene el nombre de los estratovolcanes. Los más conocidos ejemplos de los estratovolcanes son el Estrómboli, el Etna y el Cotopaxi.

Después de las erupciones volcánicas, se pueden observar actividades post-volcánicas, que son emisiones de vapor de agua y gases de las fumarolas, que contienen sustancias químicas.

La solfatara es un tipo de fumarola; es una abertura en la corteza terrestre que emite gases sulfurosos.

La mofeta es otro tipo de fumarola, es una emisión de dióxido de carbono. Se llama mofeta seca si emite dióxido de carbono, y mofeta húmeda si emite agua carbonatada.

El géiser es una fuente que emite agua caliente de forma periódica. Esto sucede porque el agua se filtra y se acumula en pequeños huecos debajo de la tierra y luego empieza a hervir debido al calor del magma, y, finalmente, entra en erupción.

Las actividades volcánicas en las zonas de barro se acompañan de “volcanes de lodo”, donde los gases se liberan por el lodo líquido en forma de burbujas.

Las erupciones volcánicas más devastadoras esparcen grandes cantidades de tefra. Durante la erupción del volcán Krakatoa en el año 1883, 18 kilómetros cúbicos de tefra se dispersaron, mientras que durante la erupción del Monte Tambora en 1815, una de las erupciones más grandes de la historia, 80 kilómetros cúbicos de tefra se extendieron sobre una gran área. Estas grandes erupciones ejercen efectos globales en la atmósfera, el clima y la fauna de la Tierra.

Narración

La actividad volcánica es un proceso de movimiento en el cual el magma sale de la corteza terrestre a la superficie. La ubicación de los volcanes no es casual, se forman en largas cadenas, que representan los límites de las placas tectónicas. La actividad volcánica tiene un papel importante en la formación de las montañas.
El magma es la roca fundida bajo la superficie de la Tierra. Cuando llega a la superficie, se le denomina lava, y el volcán se forma en el lugar donde la lava alcanza la superficie.
Según el tipo de erupción, los volcanes pueden ser de erupción explosiva, efusiva y mixta.

Las erupciones explosivas son características de los volcanes de cono de escoria. Este tipo de erupción se acompaña de vapor y gases que llegan a la superficie a través del cráter con explosiones masivas, y resulta en una columna de erupción alta y un flujo piroclástico. El viento puede extender esta nube de ceniza sobre un área grande. El flujo piroclástico baja por el cono volcánico a una gran velocidad.
Esta es la erupción volcánica más devastadora.
Krakatoa, Monte Santa Helena y Monte Pelée son los ejemplos más conocidos donde se produce este tipo de erupción.

Las erupciones efusivas son características de los volcanes en escudo. Este tipo de erupción no se acompaña de explosiones o un flujo piroclástico, sólo la lava líquida llega a la superficie. Cuando la lava se solidifica, se crea un cono volcánico.
Algunos ejemplos de esta erupción son los volcanes Mauna Kea y Mauna Loa, los dos en el archipiélago de Hawái.

Las erupciones mixtas son características de estratovolcanes. Este tipo de erupción se acompaña de explosiones y flujos de lava. El cono volcánico consiste en capas de tefra y lava solidificada, de ahí viene el nombre de los estratovolcanes. Los más conocidos ejemplos de los estratovolcanes son el Estrómboli, el Etna y el Cotopaxi.

Después de las erupciones volcánicas, se pueden observar actividades post-volcánicas, que son emisiones de vapor de agua y gases de las fumarolas, que contienen sustancias químicas.

La solfatara es un tipo de fumarola; es una abertura en la corteza terrestre que emite gases sulfurosos.

La mofeta es otro tipo de fumarola, es una emisión de dióxido de carbono. Se llama mofeta seca si emite dióxido de carbono, y mofeta húmeda si emite agua carbonatada.

El géiser es una fuente que emite agua caliente de forma periódica. Esto sucede porque el agua se filtra y se acumula en pequeños huecos debajo de la tierra y luego empieza a hervir debido al calor del magma, y, finalmente, entra en erupción.

Las actividades volcánicas en las zonas de barro se acompañan de “volcanes de lodo”, donde los gases se liberan por el lodo líquido en forma de burbujas.

Las erupciones volcánicas más devastadoras esparcen grandes cantidades de tefra. Durante la erupción del volcán Krakatoa en el año 1883, 18 kilómetros cúbicos de tefra se dispersaron, mientras que durante la erupción del Monte Tambora en 1815, una de las erupciones más grandes de la historia, 80 kilómetros cúbicos de tefra se extendieron sobre una gran área. Estas grandes erupciones ejercen efectos globales en la atmósfera, el clima y la fauna de la Tierra.

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